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30 de septiembre de 2013

ME VOY P’AL PUEBLO, HOY ES MI DÍA:


No os podéis imaginar el trancazo que manejo; este fin de semana he recogido millones de boletos para comenzar un proceso gripal de dimensiones estratosféricas y ahora, como buena recolectora, me toca sufrir.

 

Estoy hecha una basurita.

 

Sin embargo, como diría mi amiga Torpe “¡No me arrepiento!”, porque realmente este fin de semana ha merecido la pena. Madre mía qué manera de reír, que pensaba que además del trancazo iba a tener agujetas en la faja abdominal. Por Dios, por Dios, por Dios.

 

Este fin de semana, mi querido novio tuvo a bien ceder su casa del pueblou (yo lo llamo pueblou, con U, y después de dos días todos lo llaman así, porque queda como más castizo), y nos hemos ido con “los amigos del ex curro”.

 








Los amigos del ex curro somos un grupo de pirados que hemos coincidido en una pequeña oficina y resulta que nos llevamos genial. Hay que agradecer al departamento de Recursos Humanos la selección hecha, y también a mi exjefe que en la elección del candidato final para un puesto siempre haya dado en el clavo.

 

Eso sí, al exjefe le puede dar algo si se entera de que somos amigos, él que es firme defensor de NO entablar amistades en el trabajo. Chupaos esa, modernitos gafapasta con teorías absurdas sobre el  ambiente laboral y demás patochadas. A la oficina se va a TRABAJAR, y nada más. Nosotros somos como amantes que se ocultan al mundo; nuestra relación es secreta.

 

Total, que este fin de semana el equipo curro constaba de: Dos chicas que siguen ahí en esa oficina al pie del cañón, la becaria que entró en febrero y ha superado con nota el acceso al equipo, y los tres ex becarios que hemos ido pasando uno a uno por la oficina durante los últimos tres años.

 

Y una de las que sigue trabajando en esa oficina es… ¡¡Cremitas!!

 

En la casa del pueblou también estaban mi querido novio y su hermana, que casualmente sucede que también es nuestra amiga…¡¡Torpe!! ¡Sí! Y Leia, cómo no. Han hecho de súper anfitriones, y creo que han flipado en colores con nosotros, y ya con imaginarnos a nosotros en una oficina y trabajando… Una vez más, RRHH, no sé qué habéis hecho en la selección.

 

Total, que como a mi exjefe anti amistades laborales le llegue de manera “anónima” alguna foto de todos juntos en amor y compañía le dan los siete males uno detrás de otro y se coge una baja por depresión por los siglos de los siglos.

 

Amén.

 

Para que todos estemos en igualdad de condiciones, y por aclamación popular, voy a poner nombres en clave a cada uno de los integrantes del fin de semana en el pueblou, para que luego me sea más sencillo nombrarlos.

 







Los ya conocidos, que somos:

 

Leia, que ha sido rebautizada este fin de semana como “Prin-ce-saaaaaaaaa”, y ahora ya no podemos parar de llamárselo. La pobre se está volviendo más tarada de lo que está.

Mi Querido Novio

Torpe

Cremitas

Y una servidora

 

Y ahora “los nuevos”:

 

Fru-frus: ha sido la tutora de todos los becarios que hemos ido pasando, salvo de la actual, y será tutora pero está fatal de la cabeza. Pero muy mal. La que peor de todas. Resulta que se transforma cuando tiene acceso a un micrófono: hace cualquier cosa por llegar a él y después no lo suelta ni a la de tres. Y canta (fundamentalmente Como una Ola, de Rocío Jurado, aunque no le hace ascos a nada), baila en plan performance canciones como Una mujer en el armario de Rafaella Carrá, y rapea hits propios que se inventa al momento. Es una poetisa.

 

Sacó a la luz la existencia de este blog al resto de los compis después de dos vasos de Martini y no fue capaz de decir “Frustrada” de una vez, de manera que decidió alargar la palabra hasta que le saliera algo similar. Dijo “frrrufruussstrada”, y se quedó tan ancha. De ahí el “Fru-frus”.

 

Nancy Tatoos: es el chico que entró después de que yo saliera de la empresa. Aunque al principio disimulaba su estilo yendo a trabajar con las camisas que le compró su madre, que tenía la vana esperanza de modificarlo un poco, resulta que él es un modernito de ropa cool y gorras a la cabeza.

 



Hasta el viernes estaba nominado a ser Nancy Anoréxica, porque estaba en plan “es que no me entra comer nada” o “ay, vamos a comer pollo por favor” o “no, es que estoy a dieta” (y no, no es gay); pero este fin de semana ha comido como un ceporrito y cenó Mc Donalds el domingo cuando el resto solo pudimos meternos un yogur, así que le he levantado el castigo de ser Anoréxica, y como está empecinado en tatuarse entero como si fuera Mario Vaquerizo… (Y no, no es gay, qué pesados).

 

Jager Queen: la siguiente becaria. Es una gran aficionada a invitar a chupitos de Jägermeister si te ve por ahí a la noche y te pilla desprevenida, y más te vale tener una gran excusa con la que deshacerte de ese vaso de veneno sin que la nena se ofenda. Menos mal que en la casa no había esa asquerosidad porque de lo contrario habríamos caído todos, que somos de moral débil. Nos dio una clase magistral sobre cómo bailar una canción que no has oído en tu puñetera vida como si en realidad hubieras estado esperando a que sonara durante toda la noche. Es digno de ver. Le sale increíble.

 

También nos enseñó un vídeo de una chica, una tal Marta Ocampos, que se graba a sí misma sentada ante el PC cantando no se qué ataviada con una gorra como las que le gustan a Nancy Tatoos. También es digno de ver, pero por motivos completamente diferentes.
 

 
Independence Girl: es la más loca de atar que ha pasado por esa empresa, y por eso es GENIAL estar con ella.  No conoce lo que es tener vergüenza y suelta por su boca lo primero que se le pasa por la cabeza.

Pretendía encontrar un “mozo majo” en el pueblou. Cuando le dijimos que solo tenía tres habitantes sus aspiraciónes de emular a Julieta en su balcón con un mozo Romeo le hablara amorosamente desde el jardín quedaron definitivamente rotas.




Tuvo a bien deleitarnos con uno de los primeros momentos surrealistas del fin de semana, porque se me ocurrió enseñarles el pezón doble que tiene Leia en una de las tetillas y nos soltó, así a bocajarro:

 

-Yo también tengo un tercer pezón.

 

Los ojos de plato que se nos quedaron a todos fueron memorables, y se hizo un silencio sepulcral, pero ella misma lo rompió aclarando (porque nos veía que teníamos dudas):

- Pero es pequeño, ¿eh? Y no da leche.

 

¡Ni que fuera una mujer permanentemente lactante! Casi nos oyen las carcajadas en el pueblo colindante. (Rima del estilo de las de Fru-frus. Lactante, colindante… Sí, mejor lo dejo).

 

El mote es por su nueva película favorita, Independence Day, que bordó la descripción el sábado a la tarde jugando a las películas por equipos.

 

Bien, con ese grupo y todo lo que nos hemos reído, sería muy ingrato contar una anécdota tras otra, porque desmerecería los momentos vividos. No obstante, si pertenecéis a esa gente que tiene que organizar algún fin de semana con amigos en el pueblou, aquí os van unas recomendaciones:

 

-Remarcad que es un plan muy rural. La mayoría llevará vaqueros y zapatillas, un look trotero, pero habrá alguno que se pasará de frenada y llevará un chándal como toda prenda para el fin de semana. Después tendrá que taparse los pantalones en las fotos una y otra vez. (¿Eh, Nancy T?)

 

-Llevad el singstar. Sí o sí. Es necesario y obligatorio para un fin de semana rural. Y hay que acabar cantando una canción todos juntos en amor y compañía. Y ya si el único juego que tienes es el de operación triunfo y la canción es “A tu lado me siento seguro” después hay abrazos.

 



-El Buzz también es una gran opción como juego rural para la Play Station, pero solo si os une una estrecha amistad, de lo contrario pueden rodar cabezas. Genera mucho malestar, sobre todo si las preguntas del juego son para niños de primaria y tú con todos tus estudios universitarios vas y pierdes. Pringao, que eres un pringao.

 

-Si el tiempo lo permite, dad una vuelta para bajar alimentos. Que no todo sea comer y beber, por favor. Además, si en el show lleváis una perra que se dedica a atacar a las vacas y volver henchida de orgullo mejor que mejor.

 

-Si llueve, nada mejor que los clásicos juegos de mímica. El Party y el Trivial están muy bien, pero queremos humillación. Y para eso está el juego de “Las películas”. El top 3 de representaciones ha sido:

 

La Sirenita: porque ver a todo un hombretón ponerse un jersey rojo a la cabeza a modo de peluca y aletear  las piernas sentado en un sofá no tiene precio.

 

El Infiltrado: porque hacer que te escondes por la casa NO es infiltrarse. Y esconderse no es parecido a infiltrarse.

 

Independence Day: porque querer sacar “Independence” mediante España-Península-Vascos-separar directamente no es el camino. (Yo era de las que le dijo la película y no sabía qué pretendía transmitir con esos gestos).

 

-Hay que montarse una discoteca rural con micrófono y la música a tope. Es divertidísimo e indispensable. Y el micro con acceso libre para soltar cualquier tipo de cosa ingeniosa que se te pase por la cabeza. Nuestra disco estaba en el garaje. El mejor bar del mundo; temblad, hosteleros nocturnos del mundo.

 


-Por último, si en el viaje de vuelta vais en séquito de coches todos seguidos, tristes porque el fin de semana se acaba y aburridos por no poder hablar entre vosotros…  haced la ola de coche a coche. Es sencillamente genial.

 

 

Espero que toméis nota de estos consejos y tengáis una gran escapada rural, nosotros repetiremos plan. No tengo ninguna duda.

23 de septiembre de 2013

ALL THE SINGLE LADIES, NOW PUT YOUR HANDS UP


Esta última semana he estado reflexionando sobre el blog y mi manía de escribir los lunes. Realmente lo paso bien escribiendo, el tiempo se me pasa volando, por lo que ¿Por qué no escribir el martes, que es mi día más odiado de la semana con diferencia?

 

Pues ya sé por qué no. Porque tengo una vida más bien normal y aburrida de lunes a viernes, pero luego llega el fin de semana y me pasan cosas raras, y el lunes necesito vomitarlas en el teclado antes de que se me olviden (porque no, no soy yo mujer de muy buena memoria).

 

Y este fin de semana tenía todos los boletos para que pasaran cosas para contar, porque la cuchipandi de amigas molonas nos hemos ido de fin de semana rural. Es decir, recopilación de lágrimas de tanto reír.

 



El equipo finde hemos sido: Friki, Torpe, Cremitas, Leia (sí, la perra entra dentro del equipo, como en los libros de Los Cinco), Bailarina servidora, y una pobre amiga de Torpe que se unió al plan y creo que el domingo ya huyó despavorida de nosotras, la pobre.

 

Por hoy dejaré a mi querido novio en paz, que luego me dice que no hay lunes que no reciba alguna pullita de su amada.

 

Así que, chicas al poder. Y como si estar nosotras solas no fuese ya suficiente, hemos ido con un planning de actividades, que incluía, además de comer y beber (normalmente nuestros planes se basan en eso, y basta), jugar al Just Dance en la Wii y… atención: un shooting –o lo que toda la vida se ha llamado una sesión de fotos-.

 

Evidentemente, la sesión de fotos fue idea y obra de mi amiga la Friki. La misma que dice que su nombre es muy soso, que todo el mundo le llama Friki y que ha sido un bluf haber estado esperando meses a su nombre en clave para que le llame solamente Friki, esa es la culpable de shooting. Y osa decir que su nombre no tiene gracia, salero ni originalidad. Pero qué le voy a hacer yo si es el nombre que mejor le va. La que es, es.

 

Como decía, semejante genialidad fue cosa suya y solo suya. Y nosotras, que no conocemos la vergüenza y nos apuntamos a cualquier cosa le dijimos “¡Oh, Friki, qué buenísima idea has tenido! ¡Vamos a hacer el shooting en el campo con la colección otoño-invierno de tu marca de bisutería!”. La pobre amiga de Torpe también tuvo que hacerlo, todo en pos de la integración –Y porque Friki había pensado ya en el shooting con cuatro modelos, así que dejarle plantada hubiera sido un dramón-.

 



De manera que, entre Bloody Mary y Bloody Mary, sí, hemos tenido sesión de fotos amateur de treintañeras por el campo con tacones. Menos mal que es una marca de bisutería y no se nos va a ver la cara, porque aquello era un poema.

 

Aunque también es cierto que, a pesar de saber que no se nos iba a ver la cara, al menos yo me maquillé como una puerta por lo que pudiera salir. No sin mi pote.

 

La sesión fue muy profesional. Lo primero de todo fue pedirse ser una top model, y no de las de ahora, no, no, modelos consagradas de los 90: Claudia, Naomi, Linda y por supuesto, Elle (que fue la que me pedí yo, para algo es mi ídolo). A partir de ahí ya, lluvia de flashes; Friki como directora de shooting y fotógrafa profesional nos iba indicando: que si “Naomi, nena, ladea la cabeza y mira al horizonte” que si “Linda, bonita, haz aquí como si te maquillaras y te fotografío la espalda” que si “¡Saltad!” o incluso “¡Saltad todas al mismo tiempo y a la misma altura con las piernas recogidas y lanzad los sombreros al aire todo a la vez!”. Un show. En el pueblo perdido de Castilla no se había visto una cosa igual jamás.

 

Eso sí, Hay algunos retratos que madredelamorhermoso qué bellezones de mujeres hay ahí. Porque Friki hace muy buenas fotos, y las cámara Reflex no se qué tienen en el objetivo pero te sacan más guapa de lo que una es en realidad. Una pasada. Así que al final nos hemos quedado todas contentas con el resultado.

 

Tras esa cura de sensación de ridículo, hacer el indio con una consola nos resultaba un poco insípido, de manera que no se nos ocurrió mejor idea que acercarnos a un maxi bazar chino y comprar disfraces de hawaianas, cocos a modo de sujetador incluidos. Porque un disfraz de hawaiana sin cocos para los pechos no es un disfraz de hawaiana completo.

 

Las fotos de esa “fiesta” son un madredelamorhermoso qué horror, pero bueno. Lo pasamos bien, bailamos, nos reímos, nos acostamos a las mil y conservamos los coco-sujetadores, por si algún otro día nos da otra vez por ponernos hawaianas (en la intimidad, eso sí).

 



Por último, como no podía ser de otro modo, os diré que Leia dio lo mejor de sí misma y ahora ya mis amigas me creen cuando les cuento las cosas que hace y les digo que es mala mala mala.

 

Aquí la amiga híper entrenada para hacer monerías aprovecha esos músculos súper desarrollados para su propio beneficio. ¿Que qué significa eso? Pues que nuestra pequeña Houdini se escapa de donde sea. Y cuando digo donde sea, quiero decir donde sea.

 

No solo es capaz de saltar la valla del jardín y plantarse en mitad de la carretera que cruza el pueblito bueno –menos mal que por esa carretera no pasa nadie-, sino que, además, rizando el rizo, el sábado cuando volvimos de cenar nos encontramos con que se había fugado del garaje donde estaba encerrada.

 

¿Cómo salió del garaje? Desconocemos esa información. Pero lo pasmante de esta cuestión es que esta perra pija urbanita no se había fugado para campar  libre y a sus anchas por el monte, y cazar, qué se yo, liebres, no por favor, que eso es para canes pueblerinos y ella es perra de ciudad –pequeña, pero ciudad-. La cachonda de ella, ni corta ni perezosa, salió del garaje y rodeó la casa para entrar al jardín (porque puede entrar saltando al igual que sale de ahí), y de ahí meterse en casa para esperarnos calentitas sobre una alfombra.

 

Cuando vi que la perra se había fugado en medio de la noche casi me da algo y me muero de pena. Eso sí, cuando vi que esa mala bicho estaba en casa tranquilamente las ganas de estrangularla con mis propias manos fueron aumentando de manera exponencial.

 

No obstante, si hay alguien que ha querido estrangular a la perra más que nadie, esa es, sin lugar a dudas, la pobre amiga de Torpe a la que conocimos in person el mismo viernes. Esta reputada abogada me pidió por favor, por favor, por favor, que no contara en el blog la que le hizo la perra, pero no contarlo sería un súper crimen para con este templo del reírse de uno mismo.

 

Y allá va (veréis cómo no es para tanto).

 

Inmediatamente después de darnos los dos besos de rigor con esa nueva persona, la reputada abogada fue al servicio para evacuar el litro de agua que se había bebido en el viaje por puro aburrimiento. Vamos, lo normal después de tres horas en el coche. El caso es que Leia se dio cuenta de que no conocía bien a esa chica, era un aroma humano desconocido y nuevo para ella y la buscó para conocer un poco más de ese aroma. Sin embargo, una puerta se interponía entre ellas, porque la reputada abogada estaba en el baño, pero Leia quería oler más, se moría por saber más de ella, y empujó la puerta con todas sus fuerzas.
 

 

Total, que como estábamos en una casa de madera con pestillos que no se cerraban bien, y Leia es Houdini reencarnada en perra, le abrió a la reputada abogada la puerta del baño de par en par mientras ella hacía pis. Y por si acaso el resto de la cuchipandi no estábamos mirando la puerta ella misma se encargó de hacernos mirar cuando gritó “¡¡Noooooooo!!” sentada en la taza con los vaqueros por los tobillos y tapándose –malamente- toda ella con sus brazos.

 

Casi no sale del baño.

 

Casi se va del baño directa a casa de vuelta.

 

Pero como nosotras somos muy de ir al baño de dos en dos y eso no nos resulta en absoluto extraño pues salvamos la situación y ahora ya tan amigas, porque ya estas cosas te hacen intimar una barbaridad.

 

La próxima escapada rural con pestañas postizas y shooting  pero para disfrutar de los resultados en la intimidad.

10 de septiembre de 2013

QUE ESTÁS BIEN CUANDO TODO VA MAL Y SOLO TE SALE CANTAR


Resulta que ayer, por el artículo 33, decidí cogerme el día libre y estuve disfrutando de una agradable mañana de paseo con mi querida hermana y mi adorada perra. Despachar a la perra el fin de semana de casa hace que aprendas a quererla otra vez y disfrutes de estos días de paseos perrunos. Porque sí, este fin de semana hemos mandado a la perra al pueblo, hemos hecho de novios solitarios en casa y he de confesar, atención, que ambos la echamos de menos en determinados momentos del día. Aun sigo pasmada porque pensaba que era un sentimiento que no era capaz de albergar para con mi perra, pero sí, lo tengo. Toma ya, soy humana y quiero a mi perra destructora.

 

Es posible que haya afectado algo a mi renovado amor el hecho de que la perra llegara el domingo mimosa perdida y con muchísimas ganas de vernos. Se ve que se agobió un poco al verse sin sus amos, y oye, que esto de que lo haya pasado un poco mal al final ha sido bueno y todo.

 

También estuvo divertido llevarla a que se bañara en el puerto y que se sacudiera el agua junto a mi hermana todas y cada una de las veces que salía de darse un chapuzón. Me reí una barbaridad.


 

Mi hermana no tanto.

 

Pero este amor perruno no ha sido el único aspecto positivo del lunes festivo. El artículo 33 también incluía darse fiesta de escribir en el blog (como supongo que algún alma cándida comprobaría ayer), y esto tenía un objetivo claro: comprobar el efecto del post de la pasada semana sobre mis amigas.

 

Resulta que mis amigas son unas grandes fans del blog, pero la semana pasada algunas salieron con sus nuevos nombres y sus nuevas descripciones, y ahora la cosa ya no es tan graciosa.

 

Tengo a Cremitas enfadada como una mona porque dice que ella no es ninguna pirada que nos fuera persiguiendo ataviada con la crema solar de protección 30 a modo de metralleta, y que lo he pintado así. Y me arrepiento mucho. Así que, gente del mundo, sabed que Cremitas en realidad no es una pirada que lleve la crema a modo de pistola para untarnos de protector solar en cuanto nos descuidamos un poco. Palabra de Bailarina.

 

Ahora bien, que la frase “si luego te coges un cáncer a mi no me vengas a llorar” es cosecha de Cremitas y ha salido de su boca es también cierto.

 

Por otro lado, tengo otra amiga cuyo nombre aun no ha salido en el blog y que ha creído, ilusa ella, que podía elegir su propio mote. Se ve que un mote que siguiera la línea de Torpe o Cremitas no le gustaba demasiado y se puso nerviosa, así que ha estado diciendo nombres guays a ver si colaba y le ponía alguno de esos.

 

Pues va a ser que no, querida. Aquí pringamos todas. Además, Torpe y Cremitas te lo agradecerán, y yo ya no estaré tan sola contando mis miserias al mundo. Ahora somos una pequeña cuchipandi molona con nombres ridículos.


 

Y quedas oficialmente bautizada como… Friki.

Porque, querida Friki: si de verdad crees que puedes, con toda ligereza, proponer seriamente que vayamos a correr la San Silvestre contigo, ¡No puedes pretender tener un mote guay! ¿Pero es que acaso no sabes que correr es de cobardes?

 

Tras esa primera metedura de pata estabas en cuarentena, porque yo no deseaba esto para ti, créeme. Pero la reciente confesión de que te has comprado una revista friki para runners ha sido, con gran dolor de mi corazón, la gota que ha rebasado tu pila bautismal; y de aquí al fin de los días del blog te quedas con ese nombre. Sorry.

 

Pero dejando ya un poco a mis pobres amigas de lado, a ver si de tanto meterme con ellas me quedo sin amistades, os diré que, el mejor efecto colateral de la entrada de la semana pasada ha sido, sin un atisbo de duda, que a nadie en absoluto se le pasó ayer por la imaginación osar escribir para decirme “¿Y el blog qué?”. Están todos cagaditos.

 

Sin embargo, no soy ninguna Bailarina cruel, ni una bruja piruja, y para que veáis que aquí no todo es hacer sangre, hoy me vais a permitir que me ponga sentimentaloide, y es que la ocasión lo merece. Porque este sábado, señores, este sábado nos vamos de boda. Y no de unos conocidillos de nada, no. Este sábado se casa mi amiga L. ¡Muchas felicidades!

 

En ocasiones la vida es sabia y hace todo lo que está en su mano por juntarte a gente que merece la pena. Eso es lo que me pasó con L, porque a pesar de ser compañeras de Universidad, hizo falta un Erasmus en la gélida Escocia que nos uniera a las dos.

 

Aunque en la Uni no habíamos intercambiado demasiadas palabras, ambas decidimos en la cola para elegir destino irnos juntas a Escocia. Así, a lo loco. Y quizá fue una decisión alocada, pero fue una de las mejores decisiones que he tomado en la vida.

 

Gracias a nuestra inconsciencia descubrí a una gran amiga con la que compartí probablemente los mejores seis meses de mi vida, y que, cinco años después sigue siendo una de las personas que más quiero y a las que más aprecio.

 

Bebimos mucho juntas (para algo vinieron mi padres con dos litros de vodka), estudiamos… más bien poco, para qué negarlo. Nos reímos toneladas y lloramos juntas cuando vimos esa habitación cochambrosa en la que teníamos que vivir. Conocimos a los que se convirtieron en nuestros amigos de Erasmus juntas, fuimos a múltiples fiestas, te caíste de morros contra el suelo en solidaridad con mi caída de morros contra el suelo-y la tuya fue muchísimo peor, lo sé-, creamos las White Wine Parties, preparaste las mejores croquetas que he probado nunca, receta de tu abuela, y comimos todos los manjares que nos trajeron nuestros respectivos padres juntas y en clandestinidad –incluido el Cola-Cao-.

 

Siempre juntas, porque el núcleo duro éramos ella y yo. Nuestros miércoles de compras y comida juntas marcaron un antes y un después. De pronto no sabía cómo había podido haber pasado casi toda la carrera sin tener más relación que un triste saludo, y ahora ya no me imagino la vida sin apenarme por las cosas malas que has pasado, ni sin alegrarme como una niña con noticias tan fantásticas como tener a tu lado a un chico que es una verdadera joya y haber decidido casaros.

 

 

 

Y el sábado es el gran día. Y aunque sé que estás histérica, estoy plenamente convencida de que todo va a salir a pedir de boca. Todos tus amigos estamos felices e ilusionados con el día D, el vestido será fastuoso, la comida será exquisita, el baile será alocado y desenfrenado y nada puede salir mal. De manera que recuerda la formación exprés de la semana pasada: lo único que tienes que hacer es responder SÍ cuando te pregunten, ya está.

 

Además, teniendo Kas en la barra libre, ¿Qué podría salir mal?

 

Relájate, disfruta, ¡Y que Vivan los novios!

2 de septiembre de 2013

OLHA QUE COISA MAS LINDA, MAS CHEIA DE GRAÇA


…é ela menina

que vem e que passa

num doce balanço a
caminho do mar.

Moça do corpo dourado
do sol de Ipanema,
o seu balançado
é mais que um poema,
é a coisa mais linda
que eu ja vi passar.


Ah! Por que estou tao
sozinho?
Ah! Por que tudo é tao
triste?
Ah! A beleza que existe,
a beleza que nao é
so minha,
que tambem passa
sozinha.


Ah! se ela soubesse que
quando ela passa
O mundo sorrindo
se enche de graça
E fica mais lindo
por causa do amor.

 



Ya se ha acabado el verano, ya está aquí septiembre, ya empieza la vuelta al cole… pero ¡Resistiremos! Aun tenemos en la memoria un montón de buenos recuerdos de este verano que ya se apaga, y ahora llega el momento de cosechar buenos recuerdos ataviados con ropa más abrigada, nada más.

 

Por otro lado, retomo el blog tan chiflada como siempre, aunque con una entrada diferente a las demás. Ésta es por encargo. Sí, sí, por encargo, porque soy ya una mercenaria de la pluma y la tinta 2.0. Me he dejado embaucar.

 

Resulta que este blog fue idea de mis queridas amigas, que fueron las culpables de que me lanzara a escribir porque ay qué graciosa eres cuando escribes. Y yo ni corta ni perezosa les creí, me hice un blog y se lo dije. Craso error.

 

Ahora llegan los lunes y las tengo en plan editor chungo bravuconeando por todas las vías posibles (aunque fundamentalmente vía Whatsapp, que es una aplicación del demonio porque permite ponerte pesado totalmente gratis) y a partir de las 11AM las tengo diciéndome “¿Y el post, qué?”. Así hasta que está listo.

 

En este grupo VIP incluyo a mi hermana, que también me persigue para que escriba cada lunes sin excepción, aunque esté de vacaciones, lejos, sin ordenador ni acceso a Internet. De manera que entenderéis que prefiera mantenerme en un discreto anonimato, porque como os pongáis todos en ese plan pesao dónde-está-el-post-de-hoy os mando a freír churros ipso facto.

 

Después está mi querido novio que a pesar de la entrada pulsómetro me sigue, me lee y no se enfada ni nada. ¡Gracias!

 

Total, que he estado de vacaciones con dos de mis amigas en el Algarve, y quieren que:

1.    Les narre las anécdotas más importantes para su regocijo personal mientras rememoran esos momentos.

2.    Les ponga de título del post alguna frase de la canción Garota de Ipanema.

 




Bien, el título está puesto con el resto de la letra, porque de la canción aquí mis amigas solo cantaban la parte que salía en el anuncio de la Maracao del Cola-Cao; había que hacer labor social. Además, le cantaban a mi piel tostada y yo me venía muy arriba cuando lo hacían (porque ellas no conocían la letra pero es muy “oh, menudo pibón se acerca paseando por la orilla”).

 

No obstante, en cuanto a las anécdotas, este es un momento tan bueno como cualquier otro para deciros, amigas, que la habéis liado. Sí, sí. Porque más allá de contar las vacaciones -cosa que, desde ya os digo, no va a entrar en el post-, esto es un permiso tácito para poder mencionaros cuando me plazca. Y si ya os reíais cuando hablábamos de mi querido novio, veréis ahora que vais a ser las estrellas invitadas del blog. ¡Una pasada!

 

Hablemos de las vacaciones. El equipo Algarve hemos sido:

 

Torpe: tiene la habilidad de tropezar en medio de la nada más absoluta y es el perfeccionismo personificado. Eso sí, cuando le da el sol en la cabeza ya pierde el raciocinio y es capaz de hacer cualquier cosa para ponerse morena (o roja como una gamba). Es tanoréxica, qué se le va a hacer. Tras esta semana de vacaciones domina el portugués que da gusto oírla, ya es bilingüe.

 

Cremitas: es la más sensata del grupo con diferencia. No en vano la madre de Torpe le dijo a su hija “cuida de Bailarina y que Bailarina cuide de ti. Y que Cremitas os cuide a las dos que es la más sensata”. Se ha dedicado a perseguirnos por las playas ataviada con una crema SPF 15, o incluso 30 para que no nos quemáramos al sol. Y hemos tenido que salir de vacaciones para cometer la súper locura de… ligar con un grupo de italianos, ¡Oh Dios mío, viviendo al límite! Es así de formal, qué se le va a hacer.

 

Bailarina: Ya me conocéis más que de sobra. Esta semana, sin embargo, he sido una Bailarina pegada a un libro de Juego de Tronos. Tan enganchada que comiendo un bocata en la playa Torpe me pilló  me dijo “No estarás leyendo mientras comes ¿Verdad?”, y tuve que dejar de leer. Estoy muy inmersa en la historia de los Siete Reinos, qué le voy a hacer-estoy en el cuarto libro, ¡bien!-.

 
 

Y ya podemos creernos que estas tres de la foto somos nosotras porque no nos hemos sacado ni una sola mísera foto juntas. Qué desastre supino.

Bien, estas tres somos las que aterrizamos Portugal y llegamos al anochecer a nuestro cochambroso complejo de apartamentos soviéticos. Ya se sabe que los atardeceres son de natural melancólicos y recrudecen la realidad. Nosotras llegamos allí por una carretera de la cual se desprendía que la zona de las viviendas no era muy allá, y el taxista que nos dejó allí se ve que opinaba lo mismo, porque se deshizo de nosotras rápidamente. En el contenedor de basura más cercano teníamos a un perro callejero comiendo lo que había por allí, y a escasos dos metros del taxi, paró un coche con un conductor de dudosa reputación al que se acercó un súper maromo negro a intercambiar gestos… peculiares (para los finolis a los que decir “negro” en vez de “persona de color” os parece racista, dejadme que os diga que todos los negros que he conocido en mi vida me han dicho que ellos son de color negro, no de color. Esto del “de color” me parece una súper cursilería. He dicho).

 

Todo nos parecía tan sumamente cutre, que cuando vimos a la entrada de nuestro complejo una charca de dimensiones ridículas y nula profundidad, realmente pensábamos que esa era la piscina de los apartamentos. Afortunadamente, una vez en casa vimos la piscina de verdad desde nuestra terraza.

 

Vimos la piscina, y a la okupa que teníamos en la habitación, porque nos encontramos con una pequeña salamandra nada más dejar las maletas. Los gritos se oyeron desde recepción, y eso que estábamos en un quinto piso. Menos mal que Cremitas es valiente y extraditó con papel higiénico a la pequeña salamandra fuera del apartamento, porque Torpe y yo estábamos muy ocupadas gritando como si aquello fuera el dragón Rhaegar de la casa Targaryen (perdón, Juego de Tronos).

 

Tras el susto inicial, decidimos que teníamos que hacer una rueda de reconocimiento a la fiesta de la ciudad, así que tomamos en el apartamento un gran vino para calentar motores mientras cenábamos: Mateus. Aquí mis dos amigas y yo no conocíamos el vino de nada, pero nos lo vendieron a precio de oro y como el típico vino portugués que había que tomar si se iba a visitar ese país. Nuestra sorpresa al ver que el Mateus lo conoce todo pichichi y que la botella no cuesta un ojo de la cara sino 3,50€ a lo sumo fue después de las vacaciones.

 

Vaya tres súper catetas.

 

Total que, mientras degustábamos ese oro líquido en la terraza de nuestro apartamento soviético, tuvimos la fortuna de conocer a nuestros vecinos del sexto: un grupo de nueve italianos dispuestos a hacer cualquier cosa por conocernos.

 

Mujeres del mundo que me leéis: dejaos enamorar por un italiano porque no vais a conocer una cosa igual en la vida.

Hombres del mundo que me leéis: por favor, por favor, POR FAVOR, aprended de los italianos.


             (y nuestros italianos no eran estas maravillas de la foto) 


El caso es que nuestros italianos vieron el objetivo claro y, ni cortos ni perezosos, se personaron en la puerta de nuestro apartamento y llamaron a la puerta. ¡Meeeec! Error. Un método demasiado invasivo para unas chicas como nosotras, los pobres se encontraron con que al otro lado de la puerta les cerrábamos el paso con la cadenita.

 

Sin embargo, nuestra impertinencia no les amilanó, porque volvieron al piso de arriba y elucubraron un método sorprendente, divertido y mucho más inocente para hacernos salir de la madriguera.

 

Destrozaron los paquetes de cereales y galletas y utilizaron el cartón para escribirnos mensajes. Como lanzarnos el cartón desde el piso de arriba a nuestra terraza les iba a quedar como feo, lo que hicieron fue hacer un pequeño agujero al cartón con mensaje y bajárnoslo colgado de –Atención- el cable de un auricular.

 

Ver descender un cartel que rezaba “PARTY TONIGHT? PARTY! PARTY! PARTY!” descendiendo del piso de arriba nos dejó más que patidifusas. No pudimos decir que no. Y mediante intercambio de mensajes en cajas de cereales quedamos con ellos (de hecho nos bajaron un bolígrafo por el otro auricular para poder escribirles mensajes nosotras también. Fue ESPECTACULAR), se disculparon por haber tocado a la puerta así tan en frío y…bueno, sobre amores, le preguntáis a quien corresponda, que yo soy una mujer felizmente ennoviada y no me corresponde contar cotilleos. Anécdotas graciosas sí, cotilleos no, no, no.

 



El resto de los días pasaron en la playa al sol o en la piscina flotando en las colchonetas con forma de donut. El resto de las tardes las pasamos intentando hacer ese pan precocinado del LIDL en el horno-microondas que teníamos, y no fuimos capaces: nos sonó dos veces la alarma de incendios, y la tercera vez que se nos chamuscó el pan y el humo brotaba del microondas como una chimenea, Torpe y Cremitas se pusieron a soplar y mover las manos como dos epilépticas poseídas para que no nos volvieran a llamar de recepción otra vez más. Decirles “No… no incendio, no pasa nada, estamos haciendo pan, y es solo humo, obrigada!, obrigada!” una vez más me habría hecho explotar. El resto de las noches fueron fantásticas veladas de cenas arreglando el mundo o fiestas desenfrenadas.

 

Y ahora, con las pilas cargadas y tan buenos recuerdos, vuelta a la realidad. Pero ya estamos planeando el próximo viaje, y creo que seremos más las viajeras. Va a ser GENIAL, porque pasar unos días con amigos es de las cosas más divertidas que hay.