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23 de junio de 2014

IN SUMMERTIME WHEN THE WEATHER IS HOT

Hoy vuelve a ser lunes pero es un lunes muy diferente a todos los anteriores porque hoy… ¡Es verano!



Tengo unas ganas locas de disfrutar de este verano que promete y mucho. He revisado el calendario y me quedan tres fines de semana libres para hacer planes, el resto están ya adjudicados con viajes o citas ineludibles ¡va a ser genial!


Y es que hay sensaciones que solo se tienen en verano, pero son tan maravillosas que su recuerdo dura todo el año, y lo mejor de todo… ¡son todas gratis! Esas cosas son:





  • ·         Desterrar la ropa de invierno de tu vida. No hay nada más satisfactorio que ir vaciando todo tu armario de prendas de lana, cosas de cuello vuelto, abrigos de pelo o de plumas y meterlo todo en una bolsa. Yo particularmente quemaría esa bolsa después, pero claro, luego llega octubre y la necesito de nuevo, así que nada, la castigo con mi indiferencia.



  • ·         Sacar toda la ropa de verano a tu vida. Olvidarte del negro y del gris por unos meses y ver los pasteles y los crudos y los blancos. Y lo mejor de todo ¡que te siente bien!





  • ·         Estás más guapa, estás de mejor humor… estás morena.




  • ·         Estás más rubia. Tus amigas se ríen de ti y te dicen que leas más rápido porque para cuando llegue agosto ya vas a ser tan rubia que se te va a haber olvidado leer del todo. Y te ríes, porque es verano y estás de buen humor.

Me dicen eso en marzo y les corto el cuello.





  • ·         Ir medio en pelotas a todas partes. Con dos trapitos ya vas vestida y perfecta para cualquier sitio. Claro, tardas menos en vestirte por las mañanas para ir a trabajar, menos en cambiarte para ir a la playa, menos cuando vas al gimnasio… y lo mejor, ¡no vas cargando como una mula con la ropa que te vas quitando según avanza el día!




  • ·         Ir a la playa a tomar el sol. No hay mejor sensación en el mundo que sentir el calorcito de los rayos del sol en tu tripa. Simplemente maravilloso.



  • ·         Notar el calor de la arena en los riñones cuando te tumbas sobre el pareo y claro, con tanto calorcito, pues te amodorras, y te quedas así medio traspuesto tan ricamente.





  • ·         Ese runrún de gente que está en la playa, y algún niño que está jugando y riendo de fondo, y las olas del mar. Esa es la mejor música con la que echarse la siesta (siempre y cuando la gente que hay en la playa no sea de esa chusma maleducada que habla a gritos para todo el mundo y el niño en cuestión no sea de esos demonios capaces de ser abofeteados por la mismísima supernanny).




  • ·         Ese punto justo después de haberte dado un baño en el que ya no estás empapada pero tampoco se han secado todas las gotas de tu cuerpo. Momento exacto de frescor en tu cuerpo. ¡Cómo me gusta! Solo dura un minuto, ¡¡pero qué minuto, señores!!




  • ·         Salir del gimnasio a las 8 de la tarde y que sea de día. Salir incluso a las 9 y que siga siendo de día. ¡El sol no se escapa nunca!



  • ·         Estar en una terraza.


Da igual para qué, da igual la hora. Habla por sí solo. Terraza es bien.


  • ·         Pasar calor. Sí, pasar calor es una sensación maravillosa y los nazis del aire acondicionado que te ponen las oficinas a 18 grados deberían aprender a disfrutar de ella.




Basta de pulmonías por aire acondicionado en mitad de julio. Dejadnos disfrutar del calor, pesaos.


  • ·         La jornada intensiva. Algunos afortunados trabajamos solo por la mañana y podemos disfrutar de toda la tarde libre para hacer lo que queramos. Y con la jornada intensiva a veces son las 6 de la tarde de un martes y ni siquiera tienes la sensación de haber estado en la oficina esa mañana, porque has hecho tantas cosas que parece imposible que hayas trabajado también.



Y te sientes todo orgullosa porque eres una súper heroína que puede con todos los planes que le propongan.


  • ·         Tomar un granizado de limón mientras caminas por la calle y notar el sabor a cítrico, el frío del hielo. Y sentirme como una niña si me tomo el sorbete con mi madre, porque tenga la edad que tenga acabo sorbiendo de la pajita y haciendo ruido, y ella echándome la bronca “por sorber como una gorrina” “¿Pero es que no vas a aprender nunca a tomar un granizado como una persona normal y decente?”.


Ay… Hay cosas que no cambian nunca.

  • ·         Y lo mejor, lo mejor, lo mejor, es disfrutar de todos los días con los incondicionales que te quieren. ¡Eso sí que mola!




No quiero olvidarme de decir que esta noche “mágica” para algunos y de fiesta y locura total para otros, es para nosotras solo una parte de un gran gran día de celebración: nuestra amiga Friki cumple nada más y nada menos que treinta maravillosos y preciosos años…

¡¡¡Muchas felicidades!!!




Y porque los treinta son geniales y redondos, y porque nosotras lo valemos, nosotras celebramos el día de Friki mientras el resto del mundo celebra la noche de San Juan. Porque los treinta son únicos y hoy con más razón que nunca ¡arde la ciudad!

Te queremos muchi, amiga. Tus piñas. 


10 de marzo de 2014

HOY ME HE LEVANTADO DANDO UN SALTO MORTAL


Esta mañana me he despertado de un humor inmejorable pero se me ha pasado nada más llegar a la oficina porque a mi esa gente que está feliz y contenta un lunes en su oficina me parece que no es gente de fiar. Así de claro lo digo.





Total, que estoy muy bien, ¿eh? No os vayáis a creer. Me lo he pasado chachi piruleta el fin de semana y he dormido como un oso, de manera que estoy descansada. Pero ¿feliz? No, bonita. Eso sí que no. Estar feliz un lunes a primera hora es un sentimiento contra natura.



Sin embargo, como ya os he dicho, la vida tiene pequeños momentos de felicidad que te hacen sentir muy bien; te hacen sentir victorioso y poderoso. Este fin de semana esos momentos han sido:



1.-Pasear por la playa un domingo con un sol de justicia con la perri. Se deja sentir la primavera, esto sí que son brotes verdes.





El colmo de la maravilla hubiese sido que el paseo hubiese sido más o menos tranquilo y que la playa hubiese estado desierta, pero claro, el invierno ha sido largo, tedioso, frío, oscuro, lúgubre  y duro y todos estamos sedientos de luz y de rayos de sol en nuestra piel. No pidamos peras al olmo.




Esto significa que la playa estaba en plan Benidorm pero con gente vestida (menos mal, porque hay cuerpos que en Marzo es mejor mantenerlos vestidos), no cabía un alfiler, y significa también que tenía que estar silbando todo el rato a mi perri para que no se me perdiese. He acabado con el morro que se me ha quedado así puesto en posición boquita de piñón como si fuese Esther Cañadas.





¿Por qué? Me diréis. Pues porque tengo una perra lerda con déficit de atención (y un poco cabrona). Obvio, porque ganas de quedarme con el morro mal puesto de la Cañadas, pues como que no (lo siento, Esther). Tú estás por la orilla vacía de gente paseando por la perra, para que no moleste a nadie, y de repente la ves que se aleja hacia un castillo que están haciendo unos niños.




Mentalmente ya estás pensando “No, no, no, no, no” pero ella corre con paso firme y veloz. Se planta allí y ¿Qué hace?  Pues, como buena perra cabrona la tía coge y se te mea encima del castillo infantil y, para rematar, cuando ella ya ha terminado y los niños están berreando a pleno pulmón “¡Qué asco! ¡Qué asco! ¡Se ha hecho pis en el castillo!”, resulta que no me encuentra.




¡Ajá! O sea que se larga en plan perra independiente por la vida a mearse en castillos ajenos y luego la ves en plan lerda buscando a su dueña. Y yo, claro, a silbarle para que no se vaya.







Pasear por la playa, un planazo. Todo lo demás, mejorable. Menos mal que los padres que me han tocado en la playa eran de los simpáticos y les hizo gracia la perra meona.



2. -Confesiones de mi Querido Novio que demuestran que YO tenía razón. ¡Ajá! Eso sienta bien a cualquiera y a cualquier hora y en cualquier situación.





En esta ocasión, además, la confesión refuerza uno de mis últimos posts, y es que el sábado, mi Querido Novio, que es un sol y un amor como no hay muchos en la faz de la tierra, sacó a pasear a la perri a las tres de la madrugada cuando volvíamos de una cena que se alargó un pelín.





Total, que el susodicho vuelve con la perra a casa y me dice todo serio “oye, oye, Bailarina: que he pasado con la perra por el parque que dices tú del pájaro que canta, y no sé si será porque no había nada de ruido o qué, pero he oído perfectamente que canta Guantanamera, ¡como tú decías!”





¡Toma, toma, toma, toma! Eso sí, resulta que la estrofa de Guantanamera que escucha él con el pájaro no es la misma que escucho yo. ¿Nos estaremos volviendo locos de atar los dos? ¿Le estaré contagiando mi locura?





3.-Recibir recuerdos de amigas exiliadas en el extranjero. Resulta que, no sé si lo sabéis, pero este blog tiene unas estadísticas que me dicen, entre otras cosas, de qué países perdidos de la mano de Dios han entrado a leer a esta tarada de Bailarina Frustrada. Y ahora me salen unas poquitas visitas de México, nuevo país de residencia de nuestra adorada Jager Queen. Total que ahora, además de los mensajitos de rigor, miro las estadísticas y cuando aparece México pienso “¡¡Hola Jagger Queen!!”





Como se quede mucho tiempo por allí la rebautizo a Tila Tequila.






4. -Quedar nada menos que quince personas para cenar un sábado. Y reírte a pleno pulmón, y contar historias graciosas, y que te cuenten historias de llorar de la risa, y que te den noticias geniales, y que todo el mundo se alegre de verdad, y no querer que se acabe la velada por nada en el mundo porque está yendo todo genial.





Pero que, como todo lo bueno acaba, cuando hay que volver a casa y estás en un pueblo perdido de la mano de Dios con una cola del horror en la parada de los taxis, haya una amiga (que ha pasado al nivel de DIOSA) que diga:    





-Tengo un amigo que trabaja esta noche en la centralita de radio taxi, le voy a llamar para que nos mande uno. No pienso esperar toda esa cola que hay ahí ni de coña.









¡¡¡Y que nos mandaron un taxi al momento!!! ¿Se puede ser más VIP que eso? Que me caiga muerta aquí mismo si se puede, porque no, no se puede. Mi Querido Novio, que odia esperar o hacer cola más de tres minutos o cualquier otra cosa por el estilo, ha empezado a amarla en secreto. No os digo más.





5. -Tener amigas geniales que cuando te da por ponerte en plan pedorrilla te sacan de ahí en un momento vía whatsapp y con un icono de “cara que echa humo por la nariz”. ¿Quién puede ponerse en plan “seguro que no molesto si voy” cuando te ponen ese icono como toda respuesta?





NADIE.









Máxime cuando te han puesto tantas veces el icono de la cara que echa humo por la nariz que ha pasado a los iconos favoritos de tu interlocutora. Gracias, amiga Friki. 


En definitiva: mirar a mi alrededor y ver que me gusta lo que hay. ¿Se le puede pedir más a la vida?



23 de septiembre de 2013

ALL THE SINGLE LADIES, NOW PUT YOUR HANDS UP


Esta última semana he estado reflexionando sobre el blog y mi manía de escribir los lunes. Realmente lo paso bien escribiendo, el tiempo se me pasa volando, por lo que ¿Por qué no escribir el martes, que es mi día más odiado de la semana con diferencia?

 

Pues ya sé por qué no. Porque tengo una vida más bien normal y aburrida de lunes a viernes, pero luego llega el fin de semana y me pasan cosas raras, y el lunes necesito vomitarlas en el teclado antes de que se me olviden (porque no, no soy yo mujer de muy buena memoria).

 

Y este fin de semana tenía todos los boletos para que pasaran cosas para contar, porque la cuchipandi de amigas molonas nos hemos ido de fin de semana rural. Es decir, recopilación de lágrimas de tanto reír.

 



El equipo finde hemos sido: Friki, Torpe, Cremitas, Leia (sí, la perra entra dentro del equipo, como en los libros de Los Cinco), Bailarina servidora, y una pobre amiga de Torpe que se unió al plan y creo que el domingo ya huyó despavorida de nosotras, la pobre.

 

Por hoy dejaré a mi querido novio en paz, que luego me dice que no hay lunes que no reciba alguna pullita de su amada.

 

Así que, chicas al poder. Y como si estar nosotras solas no fuese ya suficiente, hemos ido con un planning de actividades, que incluía, además de comer y beber (normalmente nuestros planes se basan en eso, y basta), jugar al Just Dance en la Wii y… atención: un shooting –o lo que toda la vida se ha llamado una sesión de fotos-.

 

Evidentemente, la sesión de fotos fue idea y obra de mi amiga la Friki. La misma que dice que su nombre es muy soso, que todo el mundo le llama Friki y que ha sido un bluf haber estado esperando meses a su nombre en clave para que le llame solamente Friki, esa es la culpable de shooting. Y osa decir que su nombre no tiene gracia, salero ni originalidad. Pero qué le voy a hacer yo si es el nombre que mejor le va. La que es, es.

 

Como decía, semejante genialidad fue cosa suya y solo suya. Y nosotras, que no conocemos la vergüenza y nos apuntamos a cualquier cosa le dijimos “¡Oh, Friki, qué buenísima idea has tenido! ¡Vamos a hacer el shooting en el campo con la colección otoño-invierno de tu marca de bisutería!”. La pobre amiga de Torpe también tuvo que hacerlo, todo en pos de la integración –Y porque Friki había pensado ya en el shooting con cuatro modelos, así que dejarle plantada hubiera sido un dramón-.

 



De manera que, entre Bloody Mary y Bloody Mary, sí, hemos tenido sesión de fotos amateur de treintañeras por el campo con tacones. Menos mal que es una marca de bisutería y no se nos va a ver la cara, porque aquello era un poema.

 

Aunque también es cierto que, a pesar de saber que no se nos iba a ver la cara, al menos yo me maquillé como una puerta por lo que pudiera salir. No sin mi pote.

 

La sesión fue muy profesional. Lo primero de todo fue pedirse ser una top model, y no de las de ahora, no, no, modelos consagradas de los 90: Claudia, Naomi, Linda y por supuesto, Elle (que fue la que me pedí yo, para algo es mi ídolo). A partir de ahí ya, lluvia de flashes; Friki como directora de shooting y fotógrafa profesional nos iba indicando: que si “Naomi, nena, ladea la cabeza y mira al horizonte” que si “Linda, bonita, haz aquí como si te maquillaras y te fotografío la espalda” que si “¡Saltad!” o incluso “¡Saltad todas al mismo tiempo y a la misma altura con las piernas recogidas y lanzad los sombreros al aire todo a la vez!”. Un show. En el pueblo perdido de Castilla no se había visto una cosa igual jamás.

 

Eso sí, Hay algunos retratos que madredelamorhermoso qué bellezones de mujeres hay ahí. Porque Friki hace muy buenas fotos, y las cámara Reflex no se qué tienen en el objetivo pero te sacan más guapa de lo que una es en realidad. Una pasada. Así que al final nos hemos quedado todas contentas con el resultado.

 

Tras esa cura de sensación de ridículo, hacer el indio con una consola nos resultaba un poco insípido, de manera que no se nos ocurrió mejor idea que acercarnos a un maxi bazar chino y comprar disfraces de hawaianas, cocos a modo de sujetador incluidos. Porque un disfraz de hawaiana sin cocos para los pechos no es un disfraz de hawaiana completo.

 

Las fotos de esa “fiesta” son un madredelamorhermoso qué horror, pero bueno. Lo pasamos bien, bailamos, nos reímos, nos acostamos a las mil y conservamos los coco-sujetadores, por si algún otro día nos da otra vez por ponernos hawaianas (en la intimidad, eso sí).

 



Por último, como no podía ser de otro modo, os diré que Leia dio lo mejor de sí misma y ahora ya mis amigas me creen cuando les cuento las cosas que hace y les digo que es mala mala mala.

 

Aquí la amiga híper entrenada para hacer monerías aprovecha esos músculos súper desarrollados para su propio beneficio. ¿Que qué significa eso? Pues que nuestra pequeña Houdini se escapa de donde sea. Y cuando digo donde sea, quiero decir donde sea.

 

No solo es capaz de saltar la valla del jardín y plantarse en mitad de la carretera que cruza el pueblito bueno –menos mal que por esa carretera no pasa nadie-, sino que, además, rizando el rizo, el sábado cuando volvimos de cenar nos encontramos con que se había fugado del garaje donde estaba encerrada.

 

¿Cómo salió del garaje? Desconocemos esa información. Pero lo pasmante de esta cuestión es que esta perra pija urbanita no se había fugado para campar  libre y a sus anchas por el monte, y cazar, qué se yo, liebres, no por favor, que eso es para canes pueblerinos y ella es perra de ciudad –pequeña, pero ciudad-. La cachonda de ella, ni corta ni perezosa, salió del garaje y rodeó la casa para entrar al jardín (porque puede entrar saltando al igual que sale de ahí), y de ahí meterse en casa para esperarnos calentitas sobre una alfombra.

 

Cuando vi que la perra se había fugado en medio de la noche casi me da algo y me muero de pena. Eso sí, cuando vi que esa mala bicho estaba en casa tranquilamente las ganas de estrangularla con mis propias manos fueron aumentando de manera exponencial.

 

No obstante, si hay alguien que ha querido estrangular a la perra más que nadie, esa es, sin lugar a dudas, la pobre amiga de Torpe a la que conocimos in person el mismo viernes. Esta reputada abogada me pidió por favor, por favor, por favor, que no contara en el blog la que le hizo la perra, pero no contarlo sería un súper crimen para con este templo del reírse de uno mismo.

 

Y allá va (veréis cómo no es para tanto).

 

Inmediatamente después de darnos los dos besos de rigor con esa nueva persona, la reputada abogada fue al servicio para evacuar el litro de agua que se había bebido en el viaje por puro aburrimiento. Vamos, lo normal después de tres horas en el coche. El caso es que Leia se dio cuenta de que no conocía bien a esa chica, era un aroma humano desconocido y nuevo para ella y la buscó para conocer un poco más de ese aroma. Sin embargo, una puerta se interponía entre ellas, porque la reputada abogada estaba en el baño, pero Leia quería oler más, se moría por saber más de ella, y empujó la puerta con todas sus fuerzas.
 

 

Total, que como estábamos en una casa de madera con pestillos que no se cerraban bien, y Leia es Houdini reencarnada en perra, le abrió a la reputada abogada la puerta del baño de par en par mientras ella hacía pis. Y por si acaso el resto de la cuchipandi no estábamos mirando la puerta ella misma se encargó de hacernos mirar cuando gritó “¡¡Noooooooo!!” sentada en la taza con los vaqueros por los tobillos y tapándose –malamente- toda ella con sus brazos.

 

Casi no sale del baño.

 

Casi se va del baño directa a casa de vuelta.

 

Pero como nosotras somos muy de ir al baño de dos en dos y eso no nos resulta en absoluto extraño pues salvamos la situación y ahora ya tan amigas, porque ya estas cosas te hacen intimar una barbaridad.

 

La próxima escapada rural con pestañas postizas y shooting  pero para disfrutar de los resultados en la intimidad.

10 de septiembre de 2013

QUE ESTÁS BIEN CUANDO TODO VA MAL Y SOLO TE SALE CANTAR


Resulta que ayer, por el artículo 33, decidí cogerme el día libre y estuve disfrutando de una agradable mañana de paseo con mi querida hermana y mi adorada perra. Despachar a la perra el fin de semana de casa hace que aprendas a quererla otra vez y disfrutes de estos días de paseos perrunos. Porque sí, este fin de semana hemos mandado a la perra al pueblo, hemos hecho de novios solitarios en casa y he de confesar, atención, que ambos la echamos de menos en determinados momentos del día. Aun sigo pasmada porque pensaba que era un sentimiento que no era capaz de albergar para con mi perra, pero sí, lo tengo. Toma ya, soy humana y quiero a mi perra destructora.

 

Es posible que haya afectado algo a mi renovado amor el hecho de que la perra llegara el domingo mimosa perdida y con muchísimas ganas de vernos. Se ve que se agobió un poco al verse sin sus amos, y oye, que esto de que lo haya pasado un poco mal al final ha sido bueno y todo.

 

También estuvo divertido llevarla a que se bañara en el puerto y que se sacudiera el agua junto a mi hermana todas y cada una de las veces que salía de darse un chapuzón. Me reí una barbaridad.


 

Mi hermana no tanto.

 

Pero este amor perruno no ha sido el único aspecto positivo del lunes festivo. El artículo 33 también incluía darse fiesta de escribir en el blog (como supongo que algún alma cándida comprobaría ayer), y esto tenía un objetivo claro: comprobar el efecto del post de la pasada semana sobre mis amigas.

 

Resulta que mis amigas son unas grandes fans del blog, pero la semana pasada algunas salieron con sus nuevos nombres y sus nuevas descripciones, y ahora la cosa ya no es tan graciosa.

 

Tengo a Cremitas enfadada como una mona porque dice que ella no es ninguna pirada que nos fuera persiguiendo ataviada con la crema solar de protección 30 a modo de metralleta, y que lo he pintado así. Y me arrepiento mucho. Así que, gente del mundo, sabed que Cremitas en realidad no es una pirada que lleve la crema a modo de pistola para untarnos de protector solar en cuanto nos descuidamos un poco. Palabra de Bailarina.

 

Ahora bien, que la frase “si luego te coges un cáncer a mi no me vengas a llorar” es cosecha de Cremitas y ha salido de su boca es también cierto.

 

Por otro lado, tengo otra amiga cuyo nombre aun no ha salido en el blog y que ha creído, ilusa ella, que podía elegir su propio mote. Se ve que un mote que siguiera la línea de Torpe o Cremitas no le gustaba demasiado y se puso nerviosa, así que ha estado diciendo nombres guays a ver si colaba y le ponía alguno de esos.

 

Pues va a ser que no, querida. Aquí pringamos todas. Además, Torpe y Cremitas te lo agradecerán, y yo ya no estaré tan sola contando mis miserias al mundo. Ahora somos una pequeña cuchipandi molona con nombres ridículos.


 

Y quedas oficialmente bautizada como… Friki.

Porque, querida Friki: si de verdad crees que puedes, con toda ligereza, proponer seriamente que vayamos a correr la San Silvestre contigo, ¡No puedes pretender tener un mote guay! ¿Pero es que acaso no sabes que correr es de cobardes?

 

Tras esa primera metedura de pata estabas en cuarentena, porque yo no deseaba esto para ti, créeme. Pero la reciente confesión de que te has comprado una revista friki para runners ha sido, con gran dolor de mi corazón, la gota que ha rebasado tu pila bautismal; y de aquí al fin de los días del blog te quedas con ese nombre. Sorry.

 

Pero dejando ya un poco a mis pobres amigas de lado, a ver si de tanto meterme con ellas me quedo sin amistades, os diré que, el mejor efecto colateral de la entrada de la semana pasada ha sido, sin un atisbo de duda, que a nadie en absoluto se le pasó ayer por la imaginación osar escribir para decirme “¿Y el blog qué?”. Están todos cagaditos.

 

Sin embargo, no soy ninguna Bailarina cruel, ni una bruja piruja, y para que veáis que aquí no todo es hacer sangre, hoy me vais a permitir que me ponga sentimentaloide, y es que la ocasión lo merece. Porque este sábado, señores, este sábado nos vamos de boda. Y no de unos conocidillos de nada, no. Este sábado se casa mi amiga L. ¡Muchas felicidades!

 

En ocasiones la vida es sabia y hace todo lo que está en su mano por juntarte a gente que merece la pena. Eso es lo que me pasó con L, porque a pesar de ser compañeras de Universidad, hizo falta un Erasmus en la gélida Escocia que nos uniera a las dos.

 

Aunque en la Uni no habíamos intercambiado demasiadas palabras, ambas decidimos en la cola para elegir destino irnos juntas a Escocia. Así, a lo loco. Y quizá fue una decisión alocada, pero fue una de las mejores decisiones que he tomado en la vida.

 

Gracias a nuestra inconsciencia descubrí a una gran amiga con la que compartí probablemente los mejores seis meses de mi vida, y que, cinco años después sigue siendo una de las personas que más quiero y a las que más aprecio.

 

Bebimos mucho juntas (para algo vinieron mi padres con dos litros de vodka), estudiamos… más bien poco, para qué negarlo. Nos reímos toneladas y lloramos juntas cuando vimos esa habitación cochambrosa en la que teníamos que vivir. Conocimos a los que se convirtieron en nuestros amigos de Erasmus juntas, fuimos a múltiples fiestas, te caíste de morros contra el suelo en solidaridad con mi caída de morros contra el suelo-y la tuya fue muchísimo peor, lo sé-, creamos las White Wine Parties, preparaste las mejores croquetas que he probado nunca, receta de tu abuela, y comimos todos los manjares que nos trajeron nuestros respectivos padres juntas y en clandestinidad –incluido el Cola-Cao-.

 

Siempre juntas, porque el núcleo duro éramos ella y yo. Nuestros miércoles de compras y comida juntas marcaron un antes y un después. De pronto no sabía cómo había podido haber pasado casi toda la carrera sin tener más relación que un triste saludo, y ahora ya no me imagino la vida sin apenarme por las cosas malas que has pasado, ni sin alegrarme como una niña con noticias tan fantásticas como tener a tu lado a un chico que es una verdadera joya y haber decidido casaros.

 

 

 

Y el sábado es el gran día. Y aunque sé que estás histérica, estoy plenamente convencida de que todo va a salir a pedir de boca. Todos tus amigos estamos felices e ilusionados con el día D, el vestido será fastuoso, la comida será exquisita, el baile será alocado y desenfrenado y nada puede salir mal. De manera que recuerda la formación exprés de la semana pasada: lo único que tienes que hacer es responder SÍ cuando te pregunten, ya está.

 

Además, teniendo Kas en la barra libre, ¿Qué podría salir mal?

 

Relájate, disfruta, ¡Y que Vivan los novios!