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16 de junio de 2014

TE HE VISTO BRACEAR EN PROFUNDAS LAGUNAS CON NADADORES

Antes que nada os quiero dar las gracias a todos por haber aguantado estoicamente el monográfico “Querido Novio y el Deporte” que llevé a cabo la semana pasada. La cosa es que ya me puse seria con el susodicho y le dije que esto de practicar deporte se le estaba yendo de las manos, que no había día en el que no hiciese algo y que  estaba como un yonki con eso de “es que el día que no hago deporte me siento como mal” y que ya le valía, básicamente.




Él, todo chulito, me dijo que era una exagerada y que no era en absoluto cierto que se estuviera pasando. Que qué tontería era esa de que era un yonki, que no le dijese esas cosas ni en broma (¡”ni en broma”, me dijo! Como si le estuviese hablando en broma o algo) que le iba a preocupar y que, además, no tenía razón porque el deporte que él practicaba, en realidad, no era para tanto.


-¿Que no es para tanto lo que haces? ¿Me estás diciendo eso en serio? - estaba echando humo por las orejas, lo notaba
-Pues sí, Bailarina, no hago tanto como dices tú.
-¡¡Pero si vas a hacer algo TODOS LOS DÍAS DE LA SEMANA, de lunes a domingo!! ¡No descansas ni un día!- la vena del cuello me iba a reventar.
-Eso no es verdad, los domingos no hago nada.
-¿Y el domingo qué tienes? Cuéntame.

Cara de pillo, touché



-Pero es que es la prueba de triatlón. - y cara de “pues claro que voy a hacer deporte el domingo, si estaba apuntado a eso, vaya tontería”
-¿Y el pasado domingo? ¿Y el domingo anterior a ese?
-Bueno pero es que eso era porque estaba entrenando para la triatlón pero que ya no hago más.
-Pero si esa prueba friki es la gota que colma el vaso lleno de un montón de gotas, que la culpa no es del triatlón, la culpa la tienes tú que vas a más y a más y a más y no sabes parar.
-Qué exagerada eres, Bailarina, de verdad, ¿eh? Que no hago tanto.
-¿Qué no?
-No.
-¿Seguro?
-Seguro.
-¿Quieres que te demuestre todo el deporte que haces y cómo es el epicentro de tu vida?
-Vale.
-Hecho.



Y ahí he estado, una semana haciendo en el Facebook de Bailarina frustrada un remember de posts en los que se hablaba de mi no tan Querido Novio y su siroco deportista, donde no han faltado:

  •          La vez en la que fui a verle andar en bici.

  •          La vez en que me regaló por nuestro aniversario un pulsómetro para el gimnasio (¿¿Perdonaaa??)

  •           La vez que se apuntó a hacer una maratón (42 kilómetros corriendo, casi cuatro horas, pero ojo que él con el deporte tiene una relación SANÍSIMA, cuidado. La exagerada soy yo, por supuesto).

  •          La vez que me dijo que se apuntaba a la triatlón esta (y que evidentemente ha estado entrenando para la prueba, es decir, aprendiendo a nadar).

  •          La cantidad ingente de pruebas a las que se ha apuntado para que haya desarrollado tal síndrome de Estocolmo, ¡¡que me lo paso bien cuando voy a hacer de animadora!! (algo falla en mi cabeza, está claro)

  •          Y ahora, por supuesto, la primera triatlón de mi Cuchifritín, que fue ayer.


¡¡Me han faltado días y estoy segura de que me he dejado algún escrito en el tintero!! Con esto creo que queda bastante clara mi opinión de que estamos siendo un poco excesivos en esto del deporte, ¿No?


Pero volvamos al presente…



Las jornadas previas al día T (de triatlón, o sea, ayer) también han estado graciosas, no os creáis, porque claro, para el bautismo del triatleta hace falta un look especial triatlón, y mi pobrecito novio no tenía el modelito adecuado para la prueba de ayer. Este drama supuso que el jueves se fuese a alquilar un neopreno.


Cuando quedamos a última hora de la tarde, evidentemente, le pregunté por el neopreno, porque yo le pongo verde pero al mismo tiempo soy su mayor fan y me preocupo por él, no os penséis.


-Bueno cariño, cuéntame, ¿Qué tal el neopreno?
-Pues me queda súper bien la verdad, eso sí, el tío de la tienda me ha dado uno nuevo para estrenar porque en realidad no tenía ninguno para alquilar… y no se… me da como cosa.
-Bueno pero eso es decisión suya, si te quiere dar uno de los nuevos pues mejor para ti. ¿Y cuánto te ha cobrado?
-Es que…. Bueno que no me ha cobrado nada tampoco.
-¿Nada de nada?
-Bueno algo sí, pero no el neopreno.


¡¡¡¡¡Alarma, alarma, alarma!!!!!





-¿Cómo que “no el neopreno"? Querido… ¿Qué has hecho?
-Es que… le dije al de la tienda que pensaba vestirme con un coulotte y una camiseta debajo del neopreno y me dijo que no que no, que eso se me iba a mover todo y que a ver si no tenía un mono de triatlón… y bueno que le he comprado uno.
-¿Y cuánto te ha costado el mono?
-70€
-¡¡Setenta euros por una camiseta con short incorporado!!
- Ya pero es que me no me ha cobrado el neopreno nada, y bueno así ya tengo todo listo para el domingo… ¿qué, de qué te ríes?


Y ahí estaba yo, en modo “jijiji”.


-                   - No, nada amor, que me parece fenomenal. Es que… tenía que contarte yo otra cosa que me he comprado y que era secreto pero con esto ya… pues estamos en paz.


Risa de pillo, claro, estábamos en tablas.


-      Querida… ¿qué has hecho?
-      Es que… ¡¡Es que salió una promoción de Furla en Vente Privée y me compré dos bolsos!! Y te lo tenía que contar pero me daba cosita y lo he ido dejando pasar y dejando pasar pero llegan la semana que viene y ya no puedo esperar más porque me vas a pillar con todo el equipo…
-      ¿Así que dos bolsos, eh?
-      Sí…
-      De Furla, ¿eh?
-      Sí…
-      O sea, que te ha salido más caro que mi “camiseta con short incorporado” ¿Verdad?”
-      Sí… sí… -Eso ya estaba siendo un poco ensañamiento, la verdad, pero bueno- ¡¡Que me parece muy bien, amor!! Los dos con juguetes nuevos y contentos, muy bien. Pues luego te enseño el mono y tú me dices qué bolsos te has comprado ¿De acuerdo?
-      ¡¡Claro que sí, amore!!





YYYYuuuuuuupiiiiiiii


Así que estos días he estado haciendo de coach (qué ganas tenía de usar esa palabra en mi vida) motivando a mi amado a tope pero a la vez diciéndole cosas como “pero tú con cuidado, ¿eh? Que tampoco vas a competir por puesto, tú con que acabes ya de sobra”. Una es como es, y yo no puedo evitar ser una drama mamá sin hijos.


Y ayer fue el gran día, primer triatlón, domingo, 10 de la mañana. Había dormido 5 horas pero yo me planté allí porque la primera fase es la de nadar y mi miedo era que mi Querido Novio no saliera del agua. Pero salió, ¡Menos mal!


Cosas que os tengo que contar de un triatlón:

·         La gente es muy friki. Como en una carrera a pie o en bici pero diez veces más frikis. Claro, ellos hacen tres deportes en una prueba, y se les nota que están grillados (muy friki todo, en serio).

Lo que os digo, como regaderas.


·         Tú te vas a las 9:30 de la mañana a ver a tu Querido Novio salir a las 10 al agua ¿Y qué pasa?, pues que no se ve nada de nada. Eso es una mancha negra llena de nadadores.

Con llegar a la parte de la bici suficiente.


·         Ese momento en el que hay unos tíos que entran desnudándose a la zona de las bicis, mientras otros se quitan los neoprenos a patadas, mientras otros corren descalzos, mientras otros salen con la bici corriendo y se ponen las zapatillas mientras la bici ya está en marcha….



Por mucho que os empeñéis en llamarle a eso “la zona de boxes” como si fuese la F1, eso es un frenopático en toda regla, que estáis todos grillados, y se os nota.


·         Esa gente que se baja de la bici en marcha y descalza “para perder el menor tiempo posible” es mal. Yo que iba de fan pazguata que ni sabía lo que se hacía en un triatlón casi me caigo muerta del susto de cómo se bajan de las bicis. Para más inri se metieron un súper sopapo tres frikis de esos a mis pies

¿Y por qué?

POR FRIKIS. Porque con frenar un poco más atrás y de forma ordenada no habría pasado nada pero noooooo señores, aquí todos tienen que ir con la puta rueda hasta la línea de meta y llevarse lo que haya por delante. Y claro, si lo que hay delante es otro friki se lo llevan y zas, montonera de ciclistas a los pies de Bailarina. Casi me muero.





·         Mi Querido Novio sobrevivió a la transición bici-correr ante los ojos atónitos y la cara de terror máximo de una que os escribe, que en su alma de drama mamá sin hijos veía a su novio en otra montonera de frikis y bicis, y con un brazo roto, o algo. Pero no, menos mal, aunque estaba tan histérica que ni pude animarle en condiciones, y claro, no supo que estaba allí. MAL.

Sobrevivió con nota a la carrera a pie.

Llegó a meta encantado de la vida. Y en tiempazo.

Ha quedado a mitad de tabla en su primera prueba. Y descansado. Que no lo dio todo por si acaso, me dice.

Dice que le da pena devolver el neopreno “con el que ha hecho su primera triatlón”. Me juego un brazo a que esta tarde lo esconde en el armario y se lo queda para siempre.

Ya está hablando de “en la próxima prueba…”.

Busca amigos para hacer la próxima con ellos (estáis advertidos, no os dejéis engañar).






Y ante esto yo solo puedo decir una cosa…Mátame camión.

2 de junio de 2014

I THINK I JUST LOST MY HUSBAND

Resulta que el pasado lunes escribí sobre comer en un indio o comer comida china y mi Querido Novio no salía en el post ni mentado ni nada. ¿Por qué? Os preguntaréis, si no hay lunes que tu costillita no aparezca en escena, qué raro que no salga ni un poquito. Pues amigos, me habéis pillado. Si mi pichurri no salió a escena fue, fundamentalmente, porque la semana anterior me había chivado de que se quería apuntar a hacer un triatlón y de que era un friki y que no sabía nadar y que iba a hacer el ridículo o ahogarse en el agua y bla bla bla y cuando nos vimos en casa por la noche tuvimos…

(Música de suspense, por favor)






La primera discusión por culpa del blog.


Sí sí, como habéis leído. Quedaos muertos ahora mismito: pollo monumental porque, según mi Querido Novio “si esto –zarandeando el iPad muy enfadado- es el blog de Bailarina Frustrada pues que hable de Bailarina Frustrada y ya está, pero a mí me dejas en paz y me dejas vivir mi vida tranquilo y si yo no quiero tener un blog pues no quiero tener un blog, que no me hace falta que me vayan escribiendo uno por ahí. Y es que ya te vale, porque estás siempre todas las semanas sin excepción hablando de mi y de mi y de mi y venga a meterte conmigo y yo creo que ¡ya vale!”





Y  servidora agachando las orejas súper arrepentida de la vida. Pero él parece que venía marchoso y siguió erre que erre:


-Es que Bailarina, ya vale, siempre te metes conmigo y yo lo aguanto siempre y me río y así, pero si me quiero apuntar a hacer una triatlón pues me apunto y no tiene por qué saber todo el puto mundo lo que yo nado  o dejo de nadar y si nado bien o mal. Que además, me pones como si necesitara manguitos y perdona que te diga pero yo nado fenomenal. Que voy a entrenar los mediodías a la piscina y he mejorado que alucinarías.


Y, bueno, a eso de que nada “fenomenal” le podía haber puesto mil y un peros, que el cachondo de él pretendía hacer la parte a nado del triatlón a braza nada menos, pero como yo soy una mujer que ama la vida y la paz en la pareja, y tampoco me iba a quedar compuesta y sin novio por un blog de risa (o sí, ya veremos, pero en su momento pensé que mejor que no) pues entoné el mea culpa y le dije:



-Bueno, perdóname, cariño. Tienes razón que siempre estoy dándote cera. Te prometo que no voy a hablar más de ti en el blog ¿Te parece bien?

-Sí, me parece bien. De hecho, es lo que quiero.

-Vale, pues no se hable más. Se acabó Querido Novio y listo. Finito. ¿Un besín?

-Todavía no te lo mereces. Que me has puesto a caer de un burro.

-Jooooooooo vaaaaaaaa un besito pequeñito chiquitito minúsculo para Bailarina de su Querido Novio secreto a partir de ahora. Mi pececito nadador ¿Eh? Con lo bien que nadas ahora, si esto son solo tonterías, no te enfurruñes, cariño. Va, un besito, porfiiiiii –y ojitos y pucheros porque la situación no estaba volviendo a la normalidad muy rápidamente-.

-Bueeeeeno vale, ven aquí.


Y beso y fin de la bronca.




Así que todos reconciliados y la sangre que no llegó al río. ¡Bien! Salvamos crisis. Sin embargo, ay amigos, luego decís que las mujeres somos complicadas, pero a vosotros a veces no hay quien os entienda. El lunes pasado publico el post indochino y le pregunto a mi pichurri (que sin lugar a dudas es mi mayor fan):


-Bueno, ¿Has visto el post de hoy? No te quejarás ¿eh? No sales nada de nada de nada. Ni una mención, nada. Como si no existieras en mi vida. Como si hubieses desaparecido de la faz de la tierra. Ni un Querido Novio, ni un cariño, ni un Cuchifritín de mis amores, N-A-D-A. ¿Eh? Lo que tú querías.

-Ya he leído sí. No salgo ni una sola cochina vez…

-¡No, nada de nada! Y así va a ser a partir de ahora, a partir de hoy… ¡Bailarina soltera! Como tú querías.

-Bueno, bueno, que no creo que haga falta tampoco ir a tanto, ¿No crees? Que tú pasas de 0 a 100 en un momento. Yo no te dije que quería Bailarina soltera en ningún momento. Quería menos referencias al Querido Novio.

-Bueno pero si tú ya sabes que no soy soltera, que estamos casados por el banco con nuestro hipotecón. Pero que si no quieres salir en el blog pues no sales y punto pelota. Yo te hago caso.

-Ya… pero…. No sé…

-¿Qué pasa?

-Pues es que así no salir nada de nada pues que tampoco mola...

-Pero si eras tú el que no querías salir, y el de “vale ya con todos los lunes ponerme a parir” y no sé qué más cosas horribles que me dijiste la semana pasada.

-Ya lo sé ya, pero igual un poquito…

-¿O sea que ahora quieres salir en el blog otra vez?

-Hombre, pues así diciendo que no sé nadar no quiero salir pero igual, algún día sí que puedo salir, ¿No? ¿O qué?

- ¡AJÁ! Así que ahora la diva que vive dentro de mi Querido Novio quiere salir en el blog de la Bailarina ¡¡Te pillé!!


Y mi Querido Novio, con esa sonrisa de pillo que pone a veces que es que tiene una gracia que no se puede aguantar, me dijo tapándose los ojos con las manos:

-¡¡Pues sí, quiero salir a veces!! Pero di que nado súper bien ahora.




Y aquí queda para la posteridad: Mi Querido Novio nada súper bien, cuando vaya a hacer el triatlón ese ahí voy a estar haciendo de groupie en primera fila animándole a tope y lo más importante de todo: os lo contaré aquí, porque mi Querido Novio va a seguir saliendo en este blog siempre siempre siempre que servidora quiera


19 de mayo de 2014

SWIM UNTIL YOU CAN'T SEE THE LAND

Hace ya cuatro días que me encuentro en shock profundo, y los que me tenéis en Facebook sabéis ya el por qué. No me podía guardar semejante bombazo hasta el lunes, claro: resulta que aquí mi Querido Novio ha dado un paso adelante en esto de ser un auténtico friki del deporte y se quiere apuntar a su primer triatlón. (Cara de susto- icono de los ojos como platos de Whatsapp).





-¿Y ahora por qué te quieres apuntar a esta mierda, si puede saberse?
-Pues… no sé, me apetece.
-“Me apetece”. Ya. Seguro que tus amiguitos se han apuntado y tú hala ahí detrás de ellos porque es que para el deporte eres culo veo culo quiero, y todo competitividad, que eso de ser tan competitivos entre vosotros no sé, vais a acabar mal algún día ¿eh?
-Pues no, cariño-Y ahí venía el zas en toda la boca-. Mis “amiguitos”, como tú los llamas, se han apuntado a hacer una prueba de bici ese mismo día en otro sitio pero a mí no me apetece ir, y he visto que había esta otra prueba y me he dicho “Ah, mira, pues me apunto, que es de las cortitas y el recorrido es facilón”. Nunca he hecho un triatlón y me apetece ver qué tal estaría.





Nuevamente, icono de los ojos como platos de Whatsapp. ¿Pero qué he hecho yo para merecer esto?



Pues sí, amigos, algo he hecho mal. El chico está fatal, fatal, pero muy fatal. Esto se nos está empezando a ir de las manos, porque es evidente que un triatlón no es lo mismo que correr como un desgraciado o pedalear como si no hubiese  un mañana (y nada más). Esto ya es otro nivel. Pero oye, que según mi novio, soy una exagerada de libro, porque esto que quiere hacer (que todavía no está decidido del todo porque no ha hecho la inscripción, pero que lo va a hacer al 90%), no es para tanto.


Aquí mi cari dice que la carrera esta que se ha topado es una cosa súper fácil para no expertos en triatlones, porque son muchos menos metros que en una carrera normal y esto él, con todo lo que anda en bici y todo lo que corre, lo hace un tris. Un  triatlón infantil, vaya.





El único problema que le veo yo al triatlón es que aparte de correr y de la bici hay que nadar. Y NO SABE.


-¿Pero cómo vas a nadar si no sabes?
-Oye que sí que sé nadar, qué te crees tú. Y voy a ir así- y me hace el gesto de nadar a braza- poquito a poco y luego ya lo compenso con la bici y la carrera.
-¿A braza? ¿Cómo una rana? ¡Pero si braza es la modalidad más lenta de las cuatro oficiales!
-Bueno pues iré de espaldas que es más rápido
-¿En mar abierto sin ninguna referencia?
-¡¡Bueno, Bailarina, que no sé!! ¡Ya veré lo que hago!


La primera ronda se saldó con un Querido Novio cabreado conmigo y acordándose de mis padres por haberme apuntado a natación en plena edad del pavo. Si hubiese sido más ignorante en la materia lo habría dejado más en paz.


Pero servidora ha hecho natación, y sabe lo chungo que es nadar, ¡Vaya si lo sé! Es chungo chunguísimo.





-¿Y cuántos metros son?
-Ná, 20 kilómetros en bici y 5 corriendo.
-¿Y nadando, cuánto?
-Súper poco, de verdad.
-¿Cuánto? A ver por lógica tiene que ser menos de un kilómetro para ir en proporción al resto. ¿800 metros?
-¡¡800 metros!! ¡¡Qué exagerada!! ¡Es todavía menos que eso!
- DIME CUÁNTO ES.
- 750 metros.
-¿¿Y me dices exagerada por decirte 50 metros menos?? ¡¡Es solo un mísero largo de diferencia!! ¡¡Y A BRAZA!! Tú no haces es triatlón este ¿eh? Desde ya te lo digo, vamos. ¡Que te me ahogas nada más empezar! ¿Y quieres ir ahí en modo ranita de la charca 750 metros? Ni hablar del tema.


Pero nada oye, él, erre que erre.





-Que sí que lo voy a hacer, Bailarina. No se hable más.
-Que no que no, que es que no estás pensando cuánto son 750metros, no vas a llegar. Además, ¿Dónde vas a entrenar?
-¿Entrenar? ¿Para 750 metros?
-Cómo, como, cómo, cómo ¿¿¿QUE NO PIENSAS NADAR EN UNA PISCINA ANTES?? ¿PERO TÚ TE HAS VUELTO LOCO O QUÉ TE PASA?


Ahí ya vio que estaba despertando a la bestia que vive dentro de mí y que el asunto del triatlón a lo loco sin haber nadado antes ni un largo se estaba poniendo feo feo.

-Pues sinceramente, no, no pensaba…
-Mira, querido, te voy a decir las cosas claras porque esto ya está pasando de castaño a oscuro y no tengo yo el hornillo para oír más tonterías: tú no sabes nadar.
-Pero…-Y se calló, porque le estaba ya mirando con cara de asesina con el dedo índice levantado- vale, me callo. Dime.
-Gracias. Como iba diciendo antes de que me interrumpieras –mirada de advertencia- tú no sabes nadar.  Lo siento, pero es así. Para 750 metros, no estás ni de coña. Y por mucho que sea un triatlón corto, no puedes ir nadando a braza igual que a mí no se me ocurre coger y hacer una carrera ciclista con ruedines. Bien.
-Pero…
-No he terminado.
-Vale, vale, sigue.




-Bien, gracias. Así las cosas, tienes que ir a una piscina y probar a hacer 750 metros aunque sea para que veas que no es tan fácil, pero vamos, es que ni de coña es como tú te crees. Que en Menorca te ibas a chapotear 400 metros y volvías a la sombrilla pensando que eras Phelps…
-Perdona pero en Menorca nadaba mogollón mogollón e iba súper bien. Además, que me hacía más de 400 metros.
-¿Tú? Ni de coña vamos. Así de clarito. Mira, no voy a discutir, voy a dejarte las cosas muy claras, no quería llegar a esto pero ya te veo por dónde vas y por ahí no vas a seguir: no sabes nadar, en lugar de ir a un triatlón deberías ir a aprender a nadar al club Tintín con los niños.
-Un poco hiriente, el comentario ¿No?
-Sí, es hiriente pero así es la cruda realidad. Así que te digo una cosa: como no entrenes en una piscina te prometo que NO TE DEJO IR AL TRIATLÓN.


Cara de estupefacción supina. Normal. Nunca le había dicho nada semejante a mi Querido Novio:


         -¿Que no me dejas?
         -No te dejo
-¿No eh? –el melón de él todavía se reía de mí mientras lo decía- Mi novia no me deja. Toma ya.
-No. No te dejo ir. Ya me has oído. Si quieres voy contigo a nadar o lo que tú quieras pero como no entrenes no hay triatlón. Punto.


Y solo por la risa que le dio oírme decir que no le dejaba hacer algo me ha hecho caso (parece). Estamos mirando bonos de piscina para que vaya a entrenar y lo voy a tener a remojo en agua con cloro hasta que llegue el día del evento.








Mi pretensión es que después del primer día en la piscina vea lo chungo que es hacer 750 metros y ceje en su empeño de hacer la dichosa prueba, pero bueno, si no lo consigo, al menos no tendré un Querido Novio inconsciente que se mete al agua por primera vez esta temporada para hacer nada menos que un triatlón. Y yo, a lo mío: de supportive girlfriend.